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CPM, CPC, CPL, CPA, CPI, CPD, CPV y CPU: qué es cada uno

Equipo SNSPublicado el Actualizado el 5 min de lectura

En resumen

Son las ocho formas habituales de pagar la publicidad en internet: por mil impresiones (CPM), por clic (CPC), por contacto (CPL), por venta (CPA), por instalación (CPI), por tiempo (CPD), por visualización de vídeo (CPV) y por usuario captado (CPU). Elegir bien depende de lo que quieres conseguir: dar a conocer la marca, traer visitas o cerrar ventas.

Hay infinidad de plataformas para anunciar productos o servicios en internet, pero todas comparten unos cuantos conceptos para medir el coste y el éxito de una campaña. Conocerlos sirve para elegir dónde y cómo pagar, y para que una pyme pueda entender y medir cuánto le cuesta cada contacto o cada venta.

Los ocho modelos de un vistazo

Sigla Qué pagas Para qué se suele usar
CPM Cada mil impresiones del anuncio Dar a conocer la marca
CPC Cada clic en el anuncio Traer visitas a una página concreta
CPL Cada contacto (registro, formulario, descarga) Conseguir clientes potenciales
CPA Cada venta conseguida Tiendas en línea
CPI Cada instalación de un programa o una aplicación Software y aplicaciones móviles
CPD Un espacio durante un tiempo (un día, una semana) Grandes portadas y patrocinios
CPV Cada visualización de un vídeo Campañas de vídeo
CPU Cada usuario captado Medir el coste de captación

CPM: coste por mil impresiones

Pagas un precio por cada mil veces que se muestra tu anuncio. Es el modelo favorito de los grandes portales, porque les asegura ingresos en función de sus visitas. También lo usan plataformas como Google Ads (antes AdWords), X (antes Twitter), Facebook y LinkedIn.

Un ejemplo: si el CPM es de 1 € y pagas 10 €, tu anuncio aparecerá 10 000 veces.

Se suele usar en campañas para dar a conocer la marca, donde el retorno directo de la inversión (ROI) no es lo que más importa.

CPC: coste por clic (también llamado PPC)

Pagas un precio por cada clic que hacen los visitantes en el anuncio. Se entiende que el visitante llega a una página de destino del anunciante para contratar un servicio o comprar un producto.

Según el portal o el buscador, el CPC puede costar distinto a cada anunciante en función del éxito de su anuncio: si un anuncio tiene un CTR (porcentaje de clics) muy bajo, su CPC será más caro que el de otro anunciante con un CTR más alto.

CPL: coste por lead (por contacto)

Este modelo exige una acción del visitante más allá de entrar en la web: registrarse, rellenar un formulario, descargar algo o suscribirse a un servicio, por ejemplo a un boletín. Es el paso previo a convertirse en cliente, antes de comprar el producto o contratar el servicio.

Es el más usado en los portales de afiliación: se cobra una comisión por la acción conseguida.

CPA: coste por adquisición o venta

Se paga solo por una venta conseguida. Lo usan mucho las tiendas en línea, porque es fácil seguir el rastro de una compra hasta el final.

Para evitar fraudes de los portales intermediarios, entre el clic en el anuncio, la visita y la compra pueden pasar varios días hasta que la venta se da por buena y se paga la comisión.

CPI: coste por instalación

Pensado para empresas de software: se paga por cada instalación de un programa en un ordenador o de una aplicación en un móvil o una tableta.

CPD: coste por día (o por tiempo)

Es la contratación de un espacio publicitario durante un tiempo limitado. Por ejemplo, la imagen de fondo de un periódico digital durante un día entero o una semana, o la portada de YouTube.

CPV: coste por visualización

En las campañas de vídeo se paga cada vez que alguien ve el vídeo, por ejemplo en YouTube. Normalmente cuenta cuando la persona ve al menos 30 segundos, o el vídeo entero si dura menos.

«El vídeo se está convirtiendo en una de las locomotoras de la publicidad digital, con grandes crecimientos en todas las disciplinas».

Fuente: IAB, Estudio de inversión publicitaria en medios digitales, 2015.

CPU: coste por usuario (o coste de captación)

Es lo que cuesta cada usuario captado en una campaña o una acción publicitaria; dicho de otro modo, lo que te cuesta conseguir clientes para tu web. En redes sociales se refiere a lo que cuesta cada «me gusta» o cada seguidor.

Un ejemplo: si inviertes 1000 € y captas 4000 usuarios, el coste por usuario es 1000 € ÷ 4000 = 0,25 € por usuario. Ese dato sirve de base para estimar lo que costará la próxima campaña.

Cómo elegir: mira primero si te sale a cuenta

El modelo de pago importa menos que una pregunta previa: ¿cuánto puedes pagar por una venta sin perder dinero? Si cada venta te deja 30 € de margen, cualquier campaña cuyo coste por venta (CPA) pase de 30 € te hace perder dinero, aunque traiga muchas visitas. Las cifras de este ejemplo son ilustrativas: haz la cuenta con las tuyas.

  • Si quieres que te conozcan, el CPM o el CPV miden bien lo que compras: que te vean.
  • Si quieres visitas o contactos, el CPC y el CPL; compáralos siempre con lo que deja cada cliente.
  • Si vendes en línea, el CPA es el que mejor se ata al resultado.

Para hacer esa cuenta con tus datos (visitas, conversión, margen y coste de captación) tienes la calculadora de rentabilidad de un proyecto online en nuestro LAB.

Y además: las visitas que no se pagan por clic

Todos estos modelos tienen algo en común: cuando dejas de pagar, dejas de aparecer. El posicionamiento en buscadores (SEO) trabaja las visitas que llegan sin pagar por cada clic. Si quieres saber cómo lo hacemos, mira nuestro servicio de posicionamiento SEO y GEO o lee qué es el SEO.

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